Tercer encuentro con la cajera. Luego de saludarnos (como siempre) vuelvo al interrogatorio:

-¿Eres Colombiana?

-Sí, como lo sabes.

-(Por lo buena que estás) Por el acento, deduje que serías colombiana, pero no estaba seguro.

-¿Cuánto tiempo llevas aquí?

-Un año y medio, poquito, ¿no?

-Bueno, y ¿qué tal te adaptas?

-Bien, felizmente casada.

-(si estás felizmente casada por qué no llevas anillo) Ah, que bueno. ¿tu esposo también es colombiano?

-No, el es canario. (uuummm)

-¿Cómo os conocisteis? (yo buscando alguna falla, algo que no me cuadrara)

-Nos conocimos en Chile.

-¡Vaya! (Esto se pone interesante)

-La empresa donde yo trabajaba en Colombia, me envió a unas jornadas económicas a Chile. Es que soy gestora de empresas. (ños, esto si que suena raro). El es empresario aquí y también fue a las jornadas. Yo me vine por amor. Cuando uno ama hace muchas cosas.

-Mucho se deben querer. (Vaya, se jodió el ligue).

Me envuelve con esa gran sonrisa y el brillo en sus ojos.

Vuelvo a cavilar sobre el tema. 1º Si su marido es empresario. ¿por qué no trabaja con él?

2º ¿Venir a trabajar a 200 kms de su casa por 700€ siendo su marido empresario?.

Sigo pensando que hay algo que no cuadra …

El rubio